Hey Thinker,
Llegar hasta aquí no fue automático.
No fue casualidad.
No fue costumbre.
Leer veintiuna cartas —una por día— exige algo que hoy escasea:
presencia.
Presencia para detenerte.
Presencia para leerte.
Presencia para pensar.
Presencia para no pasar por encima de tus propias preguntas.
Si llegaste hasta esta última carta, hay algo claro:
no estás aquí para…


