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ANÁLISIS GEOPOLÍTICO. Venezuela: geopolítica del poder, recursos estratégicos y control en el siglo XXI

Por qué China y Rusia nunca dejaron de mirar a Caracas y EE.UU. volvió a hacerlo.

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ene 04, 2026
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Hi thinker,

Venezuela suele explicarse fuera de Venezuela con dos relatos que compiten: el relato humanitario (“un país devastado”) y el relato político-ideológico (“dictadura vs. democracia”). Ambos capturan partes de la realidad, pero ninguno explica lo esencial: Venezuela es, ante todo, una pieza estratégica.

Y las piezas estratégicas —en el mundo real— no se tratan como tragedias: se tratan como activos. Activos geográficos, energéticos, minerales, comerciales y simbólicos. Por eso, incluso cuando el país parecía “fuera del sistema”, nunca estuvo fuera del tablero.

Tras la captura de Nicolás Maduro y la instalación de Delcy Rodríguez como presidenta interina (según reportes de agencias y prensa internacional), el caso Venezuela deja de ser un “conflicto congelado” y se convierte en una pregunta inmediata de orden regional:

¿quién define el futuro de un país que combina ubicación caribeña, hidrocarburos masivos y minerales críticos, en plena competencia entre potencias?

Este análisis no pretende moralizar. Pretende hacer lo que casi nadie está haciendo hoy: explicar Venezuela desde la realpolitik, y está escrito especialmente para lectores que no son venezolanos y quieren entender por qué esto importa más allá de Caracas (porque a los venezolanos no pretendo explicarles algo que, como yo, también han vivido).

La Izquierda Diario - Red internacional

Venezuela no es “Sudamérica”: es Caribe, y eso cambia todo

La geografía es destino, sí. Pero en el hemisferio occidental, la geografía es también doctrina.

Venezuela es una frontera caribeña, no un país abstracto en un mapa. Tiene salida directa al Caribe y al Atlántico, proximidad a rutas marítimas estratégicas, y una posición bisagra entre Sudamérica, Centroamérica y el arco caribeño. En términos de seguridad estadounidense, esto no es “extranjero lejano”: es zona de influencia inmediata. Chávez lo supo muy bien y por eso compró la lealtad de las islas caribeñas.

Por eso, cuando Washington piensa “Venezuela”, no piensa solo “democracia” o “migración”; piensa posicionamiento estratégico: rutas de energía, control marítimo, estabilidad regional y competencia con actores extrahemisféricos.


Monroe, versión 2025: el regreso explícito del hemisferio como prioridad

Durante años, muchos asumieron que la Doctrina Monroe era un fósil. Error: las doctrinas no mueren; se actualizan.

La evidencia está en la propia arquitectura oficial: la Casa Blanca publicó la National Security Strategy 2025 (NSS) en noviembre de 2025 y en su texto coloca el hemisferio como condición de seguridad y prosperidad, alertando sobre incursiones de competidores “no hemisféricos” y defendiendo la “preeminencia” estadounidense en la región.

Además, en torno al aniversario de la Doctrina Monroe, la administración Trump articuló un marco discursivo explícito —un Trump Corollary — que vuelve a poner el hemisferio en clave de soberanía, control e interés nacional.

Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestra patria y nuestro acceso a geografías clave en toda la región. Negaremos a competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales en nuestro hemisferio. Este “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe es una restauración sensata y contundente del poder y las prioridades estadounidenses, en consonancia con los intereses de seguridad estadounidenses.

Traducción: Venezuela deja de ser un asunto “latinoamericano” y se convierte, formalmente, en una variable de seguridad nacional estadounidense. Eso cambia el tono, el margen de acción y la tolerancia a la influencia rusa o china en Caracas.

Si no has leído la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, aquí la tienes.

Las doctrinas no mueren: se reescriben. Y Venezuela es el punto donde Monroe reaparece en versión siglo XXI.


Competencia entre potencias: Venezuela como nodo, no como excepción

Hay una forma muy simple de entender por qué Estados Unidos vuelve a Venezuela con intensidad: ya no es solo “un régimen”. Es un nodo en la competencia con China (y, en menor medida, con Rusia).

La NSS 2025 interpreta la rivalidad con China sobre todo en clave económica y de cadenas de suministro, y eleva elementos como migración y hemisferio occidental a prioridad práctica.

En ese marco, Venezuela se vuelve útil por tres razones:

  1. Ubicación caribeña (cercanía a rutas e infraestructura hemisférica).

  2. Energía pesada (crudo que encaja con refinerías específicas).

  3. Minerales críticos (oro, coltán, potencial de tierras raras y otros).

Es decir: Venezuela no entra por “valores”. Entra por estructura.

Venezuela no es una tragedia aislada: es un activo estratégico atrapado en una arquitectura de poder que ya no controla.


Y no se puede hablar de Venezuela sin hablar de su valor.

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