MISS POLÍTICA

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ANÁLISIS POLÍTICO. Perú: anatomía de una república en caída libre.

El laboratorio más incómodo de la democracia latinoamericana.

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feb 23, 2026
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Hi Thinker,

Hay momentos en los que una noticia deja de ser coyuntural y se convierte en síntoma. Hay un país que nos ha venido dando muestras de esto desde hace, al menos, 10 años.

Lo que ha ocurrido en los últimos días en Perú —la destitución del presidente interino José Jerí por parte del Congreso, en medio de escándalos que volvieron a encender la indignación pública, y la elección de José María Balcázar como nuevo presidente interino en un contexto de profunda fragilidad institucional— no es simplemente otro episodio más en la ya extensa lista de crisis peruanas. Es una alerta estructural.

En menos de una década, Perú ha tenido diez presidentes. Diez. No por alternancia democrática saludable, sino por renuncias forzadas, vacancias por “incapacidad moral”, intentos de disolución del Congreso, investigaciones por corrupción, estallidos sociales y procesos judiciales. Lo que para muchos puede parecer un titular más en la sección internacional, para mí representa algo mucho más profundo: el laboratorio vivo de cómo se erosiona una democracia desde dentro sin que formalmente deje de serlo.

He querido hacer este análisis a profundidad porque lo que está pasando en Perú no se explica con frases rápidas en un carrusel de Instagram, ni con video de tres minutos en TikTok. No es Latinoamérica siendo Latinoamérica. No es simplemente corrupción. No es solo polarización. Es un problema de arquitectura institucional, de incentivos políticos y de umbrales éticos que se han ido desplazando peligrosamente.

Perú es un país que conozco bastante bien. Y una de las cosas que me ha regalado la migración es precisamente eso: la posibilidad de vivir en distintos países como local, no como turista. De entender sus códigos, sus silencios, sus conversaciones cotidianas, sus miedos reales. He visto cómo se vive la política en Perú en la calle, en la familia, en los mercados, en la universidad, en las sobremesas. He visto cómo la indignación convive con el cansancio. Cómo la esperanza se mezcla con la desconfianza. Cómo la gente sigue trabajando, emprendiendo, estudiando… mientras el sistema político parece girar en una rueda de reemplazos constantes.

En los últimos días, el Congreso volvió a ejercer su poder máximo: destituir. Y volvió a hacerlo bajo una figura constitucional tan amplia que permite convertir lo excepcional en cotidiano. El nuevo presidente interino llega en un contexto complejo, con cuestionamientos públicos, con una legitimidad que nace frágil y con un país que ya no reacciona con sorpresa, sino con una especie de resignación inquietante.

Y eso es, quizás, lo más preocupante.

Cuando la excepcionalidad se vuelve rutina, la democracia entra en zona de riesgo.

Este análisis no busca escandalizar ni tampoco pretende decirte lo que está bien y lo que está mal. Busca entender. Porque cuando un país cambia de presidente casi cada año, cuando el Congreso parece más fuerte que el Ejecutivo, cuando figuras con acusaciones graves logran llegar a los más altos cargos del poder, cuando la ciudadanía oscila entre la protesta y la apatía… no estamos ante un problema de nombres. Estamos ante un problema de sistema.

La pregunta que deberíamos hacernos —y que me lleva a escribir estas líneas— es la siguiente:

¿Estamos viendo simplemente la inestabilidad de un país específico o estamos presenciando el manual contemporáneo de cómo se desgasta una democracia sin que nadie declare oficialmente su muerte?

Esa es la conversación que quiero que tengamos hoy.

Perú no vive una crisis episódica. Vive una crisis de arquitectura institucional. El síntoma de un diseño que incentiva la confrontación, premia el cortoplacismo y desdibuja las líneas rojas.

A continuación, desarrollo una cronología 2016–2026, un mapa de actores y tres escenarios hacia las próximas elecciones, para entender qué está fallando, por qué importa más allá de Perú y qué tendría que cambiar si el país quiere salir del bucle.

Por un momento, detén el scroll, pausa, busca tu bebida favorita y lee.

Empecemos.


La crisis social y política de Perú bajo la lupa de la ONU | CETIM

Antes de adentrarnos, conozcamos un poco a los personajes:

Cronología 2016–2026: la década de la vacancia

1) 2016–2018: El desgaste tecnocrático y el fantasma Odebrecht

Pedro Pablo Kuczynski llega con perfil técnico y pro-mercado. El Congreso, con mayoría fujimorista, se convierte en contrapeso permanente. Los escándalos vinculados a Odebrecht erosionan su legitimidad. Renuncia antes de una inminente vacancia. Aquí se instala la lógica: la permanencia presidencial depende del cálculo legislativo.

2) 2018–2020: Anticorrupción y choque de poderes

Martín Vizcarra asume y confronta al Congreso con agenda anticorrupción. Disuelve el Parlamento en 2019; el conflicto escala. En 2020, el Congreso lo vaca por “incapacidad moral permanente”. La ambigüedad de la figura se consolida como arma política.

3) 2020: La explosión social

Manuel Merino asume tras la vacancia de Vizcarra; su gobierno dura días ante protestas masivas y muertes en las calles. El mensaje es doble: el Congreso puede tumbar presidentes, pero la calle también puede tumbar gobiernos.

4) 2020–2021: Transición con respiración asistida

Francisco Sagasti conduce una transición relativamente estable. Es la excepción que confirma la regla: sin mayoría hostil y con mandato acotado, el Ejecutivo respira.

5) 2021–2022: Outsider, confrontación y ruptura

Pedro Castillo llega como outsider. La fragmentación legislativa y la debilidad partidaria derivan en confrontación permanente. Castillo intenta disolver el Congreso; es destituido y detenido. El sistema entra en modo supervivencia.

6) 2022–2024: Legitimidad bajo fuego

Dina Boluarte asume como primera mujer presidenta. Su gobierno enfrenta protestas intensas y cuestionamientos de legitimidad. El Ejecutivo gobierna con respaldo legislativo frágil y sociedad polarizada.

7) 2025–2026: Escándalo, vacancia y nueva interinidad

José Jerí cae tras revelaciones que minan su autoridad. El Congreso elige a José María Balcázar como interino. El patrón se repite: el Legislativo decide el destino del Ejecutivo.

Conclusión de la década: No hay patrón ideológico consistente en las caídas. Hay patrón institucional: confrontación estructural, incentivos cortoplacistas y uso expansivo de la vacancia.


José Jerí: El presidente de Perú frente a su hora decisiva: siete mociones  de censura amenazan su mandato | EL PAÍS América
José Jerí

El corazón del problema: la “incapacidad moral permanente”

Si tuviera que señalar el núcleo de la crisis peruana en una sola frase, sería esta: una cláusula constitucional ambigua se convirtió en el arma política más poderosa del país.

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