Hi Ruler...
Hoy vengo con una historia interesante.
En 1972, el senador George McGovern estaba en plena campaña presidencial. No era un candidato carismático. Su rigidez y seriedad lo hacían parecer distante, poco conectado con la gente. Pero en una conferencia de prensa, algo inesperado cambió la percepción de su imagen.
Mientras hablaba, tomó un sorbo de café y lo escupió inmediatamente. Estaba hirviendo. En lugar de disimular, se río y dijo: "¡Dios mío, esto está más caliente que el infierno!". La sala estalló en carcajadas. En un instante, McGovern dejó de ser un político acartonado para convertirse en alguien humano, cercano, real.
Ese “pequeño error” le permitió conectar con el público de una forma que ningún discurso ensayado hubiera logrado.
La magia de la imperfección
En 1966, el psicólogo Elliot Aronson realizó un experimento que cambiaría la comprensión del carisma. Pidió a los participantes que observaran dos tipos de personas:


