Estos días he pensado mucho en una sensación que no sé nombrar del todo, pero que quizá muchas personas que han dejado su país van a entender: la retorcida sensación de querer estar en los lugares que duelen.
No porque una quiera sufrir ni porque una romantice la tragedia. No porque exista algo heroico en exponerse al miedo, a la incertidumbre o al derru…

