En 1951, en una sala de la Universidad de Swarthmore, Solomon Asch demostró algo impactante sobre la naturaleza humana.
El experimento parecía simple: identificar cuál de tres líneas coincidía en longitud con una de referencia. Pero había un truco: todos los participantes, excepto uno, eran actores que deliberadamente daban respuestas incorrectas.
¿El res…

