Septiembre tiene una forma muy particular de seducirnos: nos hace creer que una agenda nueva puede contener una vida nueva. Vuelven los horarios, las librerías recuperan movimiento y una empieza a imaginar quién podría ser antes de que termine el año. Hay algo hermoso en esa disposición a intentarlo otra vez.
Pero este septiembre dejó una pregunta atravesada en medio de todos esos comienzos: ¿sobre qué suelo estamos intentando construir el futuro?
Para hacer planes necesitamos cierta confianza en lo que viene. Necesitamos saber que podremos seguir pagando la casa, que estudiar abrirá alguna posibilidad, que nuestro trabajo permitirá algo más que llegar exhaustos al siguiente lunes. Necesitamos un margen desde el que elegir.
Ese margen, que a veces confundimos con una cuestión de actitud, también se construye políticamente.
Este mes hemos hablado mucho de poder en MISS POLÍTICA. De discursos, de narrativas y de las formas en que los líderes intentan convencernos de que su interpretación del mundo es la única posible. Mientras tanto, en Madrid, el desahucio de Maricarmen y las protestas por la vivienda devolvían la conversación a una escala íntima: la puerta de una casa.
Una puerta puede parecer poca cosa frente a los grandes asuntos internacionales. Hasta que detrás están los muebles que alguien eligió, las fotografías que decidió conservar, la farmacia de siempre a dos calles y setenta años de vida compartida con un barrio.
Entonces comprendemos cuánto mundo cabe en una dirección.
Si tuviera que elegir una palabra para leer septiembre, elegiría habitar. Habitar una casa, una ciudad, una época. Tener la posibilidad de quedarse y también la libertad de marcharse. Aprender lo suficiente para comprender lo que nos ocurre. Disponer de recursos para que nuestros deseos puedan convertirse en decisiones.
Esta curaduría nace de ahí: de mirar las condiciones que sostienen una vida y las ideas que pueden ayudarnos a defenderlas.
Un libro, un artículo, una canción y algunas conversaciones para entrar en octubre con más criterio, más sensibilidad y preguntas mejores.
Empecemos.
M.
Un libro
La imaginación sociológica, de C. Wright Mills.
Este, es uno de esos libros que te enseñan a nombrar lo que llevabas años sintiendo.
Mills propone relacionar nuestra biografía con la sociedad en la que transcurre: observar cómo se encuentran los problemas personales y las condiciones históricas que compartimos con otras personas.
Pensemos en alguien que trabaja y sigue sin poder independizarse. Puede vivirlo como una insuficiencia propia, revisar cada gasto y preguntarse qué está haciendo mal. La imaginación sociológica invita a ampliar la mirada: salarios, alquileres, patrimonio familiar, oportunidades y decisiones públicas también forman parte de esa historia.
Entender esa relación permite repartir mejor las responsabilidades. Reconocer aquello sobre lo que podemos actuar y aquello que exige organización y respuestas colectivas.
Lo recomiendo para leer septiembre porque conecta una casa en Madrid con una conversación mucho más amplia sobre seguridad, desigualdad y capacidad de decisión.
Para empezar: lee el primer capítulo, «La promesa», pensando en una preocupación que hayas considerado exclusivamente tuya. Observa cuánto de tu época aparece dentro de ella.
Un artículo
«El derecho a la ciudad», de David Harvey, en New Left Review.
Hay una pregunta que te invito a hacerte al caminar por una ciudad: ¿quién tiene poder para decidir cómo será?
Harvey entiende el derecho a la ciudad como una capacidad colectiva para intervenir en su transformación. En su lectura, urbanismo, capital y formas de vida están estrechamente relacionados.
Lo interesante es llevar esa idea a una calle concreta.
Piensa en la distancia entre tu casa y tu trabajo, en la biblioteca que puedes usar, en los comercios que cierran y en las personas que ya no pueden permitirse vivir cerca. Cada cambio modifica las relaciones que ese lugar hace posibles.
Este artículo ofrece un marco crítico para pensar esas decisiones y discutir quién participa en ellas. Se publicó en 2008; lo recupero porque ayuda a leer las preguntas que septiembre ha puesto frente a nosotros.
Mi propuesta: léelo pensando en tu barrio. Señala una transformación que haya mejorado la vida cotidiana y otra que haya hecho más difícil quedarse.
Aquí, te comparto el artículo completo, en español.
Una publicación de MP
Escuchar el poder, también cuando incomoda.
La publicación que quiero recuperar este mes nos invita a salir de una costumbre cómoda: escuchar únicamente a los líderes cuyas palabras ya sabemos que vamos a aprobar.
Nuestra simpatía puede orientar la atención, pero también puede estrecharla.
Por eso te propongo volver a este post con una pequeña disciplina de lectura: observar qué problema coloca cada gobierno en el centro, a quién presenta como responsable y qué medidas intenta volver aceptables mediante su relato.
También conviene atender a sus silencios. A las personas que aparecen como sujetos con derechos y a las que quedan reducidas a costes, obstáculos o amenazas.
La comprensión exige escuchar con suficiente atención como para poder discutir con precisión. Ese trabajo resulta especialmente necesario cuando un discurso nos irrita o nos seduce demasiado.
Una buena pregunta política debería seguir siendo buena cuando se la hacemos a alguien que nos gusta.
Aquí puedes volver a la publicación de MISS POLÍTICA.
Una canción
Fast Car, de Tracy Chapman.
La elijo por la esperanza que cabe en ella: encontrar una salida, tener un trabajo, construir una vida que se parezca un poco más a lo que una desea.
En mi lectura, Fast Car habla de la distancia entre poder imaginar otro futuro y disponer de las condiciones para alcanzarlo. Del amor al que le pedimos que nos salve. De las responsabilidades que llegan antes de tiempo. De lo difícil que puede ser escapar de una precariedad que se repite.
Escuchada después de septiembre, la canción deja una emoción particular. Nos acerca a esas aspiraciones modestas que sostienen proyectos enormes: un lugar propio, algo de estabilidad, la posibilidad de descansar.
Escúchala prestando atención a la historia que cuenta. Hay canciones que, con una voz y una guitarra, consiguen devolverle una biografía a lo que solemos discutir como una estadística.
Escucha Fast Car.
Un podcast
MISS POLÍTICA: educación, PISA e inteligencia artificial.
Cerramos septiembre con esta selección y abrimos octubre con el episodio que publico hoy: una conversación sobre la educación, los resultados de PISA y la inteligencia artificial.
Quiero invitarte a escucharlo desde una inquietud que atraviesa toda esta entrega: qué necesitamos aprender para tener más capacidad de decidir sobre nuestra vida y sobre el mundo que compartimos.
La educación contiene muchas de nuestras promesas de futuro. En ella depositamos expectativas de autonomía, movilidad social y progreso. Por eso merece una conversación que se detenga en lo que aprendemos, en cómo lo aprendemos y en el criterio que desarrollamos durante ese proceso.
PISA y la IA nos ofrecen dos entradas a esa conversación: qué estamos siendo capaces de enseñar y cómo cambia el aprendizaje cuando tenemos nuevas herramientas a nuestra disposición.
Te invito a escuchar el episodio y a compartirlo con alguien con quien te gustaría hablar de estas preguntas.
Y te voy a pedir algo muy concreto: suscríbete al podcast siguiendo el perfil de MISS POLÍTICA en Spotify. Me gustaría que esta comunidad siguiera creciendo también allí, que estas conversaciones nos acompañen mientras caminamos, viajamos o encontramos un rato para pensar.
Si ya nos lees, ven también a escucharnos.
Escucha el episodio de hoy y sigue MISS POLÍTICA en Spotify.
Un personaje
Jane Jacobs
La recupero por su manera de mirar las ciudades.
Escritora y activista urbana, Jacobs prestó atención a las aceras, los comercios, la mezcla de usos y las relaciones entre vecinos. Defendió que quienes habitan un lugar participen en las decisiones que lo transforman. Su obra y su activismo cuestionaron proyectos que subordinaban los barrios a grandes intervenciones urbanísticas.
Su mirada resulta especialmente valiosa después de un mes en el que hemos vuelto a discutir quién puede quedarse en la ciudad.
Un vecino conoce cosas que rara vez aparecen en un plano: quién necesita ayuda para subir la compra, dónde se encuentran los mayores, qué trayecto hacen los niños y qué comercio permite fiar hasta final de mes. Ese conocimiento también debería contar al decidir el futuro de un barrio.
Jacobs nos deja una práctica para octubre: caminar con atención. Reconocer qué relaciones sostienen nuestra vida cotidiana y preguntarnos cómo podemos cuidarlas.
Conoce más sobre Jane Jacobs y su trabajo.
Una noticia
Maricarmen y el derecho a quedarse.
El 23 de septiembre, Maricarmen Abascal, de 87 años, fue desahuciada de la vivienda madrileña en la que había vivido desde 1956. El caso desencadenó protestas en Madrid y otras ciudades, y se convirtió en un símbolo de la crisis de vivienda en España.
Hay una actualización que debe formar parte de esta historia: el 29 de septiembre aceptó el acuerdo que le permitiría regresar cuando recibiera el alta hospitalaria. El pacto contemplaba un alquiler de ocho años y una renta que no superara el 30 % de sus ingresos netos.
Ese acuerdo importa. Para una persona concreta significa la posibilidad de recuperar su casa. Pero la pregunta que abrió su desahucio permanece: ¿qué protección tiene quien no consigue convertirse en noticia?
Una sociedad necesita respuestas que puedan alcanzar también a las personas cuya historia nunca vemos en una pantalla.
La vivienda condiciona nuestra autonomía, nuestros vínculos y nuestra manera de proyectar el tiempo. La incertidumbre sobre dónde viviremos entra en las conversaciones de pareja, en los planes familiares, en las decisiones laborales y en la capacidad de cuidar a alguien.
Por eso las protestas merecen leerse como una demanda de seguridad sobre la propia vida. Poder quedarse cerca de quienes nos conocen. Poder hacer planes sin tener que rehacerlos cada vez que cambia el precio de una habitación.
Septiembre cerró también con la aprobación de nuevas medidas de vivienda, entre ellas el Real Decreto-ley 26/2026, publicado el día 30. La tarea que se abre es examinar su aplicación y sus resultados: cuánta estabilidad producen y a quiénes consiguen proteger.
Maricarmen nos deja una obligación de atención: seguir mirando cuando la noticia deje de ocupar el centro.
Una imagen que septiembre nos dejó
Las tiendas de campaña en la Puerta del Sol.
Hay algo difícil de ignorar en esta imagen: levantar un refugio provisional en una plaza para reclamar estabilidad dentro de una casa.
La elijo por la forma en que convierte una preocupación vivida a puerta cerrada en una conversación pública. Allí donde cada persona podía sentirse sola frente a su contrato, aparece una multitud que reconoce un problema compartido.
Una plaza puede hacer visible ese reconocimiento. La tarea política empieza cuando hay que convertirlo en soluciones que duren más que la acampada.
A veces, para reclamar un lugar donde vivir, una sociedad necesita empezar por hacerse un lugar donde ser escuchada.
Antes de irte…
Me gustaría que entráramos en octubre conservando algo de esta atención.
La atención que permite ver una vida detrás de una cifra. La que nos hace escuchar con cuidado un discurso, acompañar una pregunta hasta sus consecuencias y reconocer cuánto depende nuestra libertad de condiciones que compartimos con otros.
Hay una forma de endurecerse que consiste en creer que ya lo hemos entendido todo. Prefiero que esta comunidad siga siendo un lugar donde podamos revisar nuestras certezas sin perder sensibilidad.
Para empezar el mes, te invito a detenerte en tres preguntas:
¿Qué dificultad estoy viviendo como un fracaso personal y merece también una explicación social?
¿Qué necesita una persona para poder construir una vida digna en la ciudad donde yo vivo?
¿Qué voy a hacer este octubre para comprender mejor un problema que hoy solo conozco por sus titulares?
Elige una y déjame tu respuesta en los comentarios. A veces, una conversación empieza a cambiar cuando alguien se toma el tiempo de formular bien lo que le preocupa.
Quiero cerrar volviendo a C. Wright Mills:
Ni la vida de un individuo ni la historia de una sociedad pueden entenderse sin entender ambas cosas
Esa podría ser nuestra disposición para octubre: leer el mundo sin borrar a las personas que lo habitan, y mirar nuestras vidas con suficiente amplitud como para reconocer la historia que está pasando a través de ellas.
Ojalá este mes nos encuentre con ganas de aprender, con tiempo para escuchar y con la sensibilidad necesaria para seguir preguntándonos cómo queremos vivir juntos.
Nos leemos en octubre.
MAIRA PEREIRA X MISS POLÍTICA
Entendemos el mundo… para que el mundo funcione para ti.





