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¿Qué tendría que pasar para que Israel cambie su política hacia Palestina?

La elección del 27O puede alterar quién gobierna y con qué aliados. Para cambiar de verdad la política israelí hacen falta también decisiones concretas sobre Gaza, Cisjordania y Palestina.

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oct 30, 2026
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Empezaré diciendo que Netanyahu no está llegando al poder. Ya era primer ministro y ahora intenta conservar su puesto. El martes 27 de octubre, los israelíes eligieron una nueva Knesset —el Parlamento—, no a un primer ministro de forma directa. Para gobernar, un partido o una alianza necesita reunir al menos 61 de los 120 escaños y formar una coalición.

Al 29 de octubre, los recuentos provisionales situaban al bloque de Netanyahu en torno a 53 escaños, al de su rival Gadi Eisenkot en 48 y a los partidos árabes en 19. Ninguno alcanzaba por sí solo la mayoría y aún quedaban votos por contabilizar; los resultados oficiales estaban previstos para el 4 de noviembre. Aquí, la negociación para formar gobierno importa tanto como quién quedó primero.

Por eso, la pregunta inmediata es si Netanyahu logra reunir aliados para seguir gobernando. Incluso si lo consigue, el resultado electoral no nos permite afirmar que la sociedad israelí haya votado en bloque a favor o en contra de una política concreta hacia Gaza, también estaban en juego la seguridad, el coste de la vida, la relación entre religión y Estado y la responsabilidad por los fallos del 7 de octubre, entre otros asuntos.

Leer los escaños como un referéndum exclusivo sobre Gaza sería simplificar una elección fragmentada.

Hay otra asimetría que les invito a mirar conmigo: los ciudadanos palestinos de Israel sí votan y sus partidos han ganado una representación importante; los palestinos que viven en Gaza y en Cisjordania no participan en estas elecciones, aunque las decisiones del Gobierno israelí afectan profundamente a su seguridad, movilidad, tierra y futuro político. Además, los partidos árabes pueden sumar escaños decisivos, pero los principales aspirantes a gobernar han descartado formar una coalición con ellos. La elección mide quién puede gobernar Israel; no expresa el consentimiento de todos los palestinos sometidos a decisiones israelíes.


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A menudo hablamos de Israel y Palestina como si toda la disputa pudiera resolverse con un alto el fuego. Pero hay, al menos, tres planos distintos:

  • Gaza ahora: los ataques, el acceso de ayuda humanitaria, la retirada de tropas y quién gobierna el territorio.

  • Cisjordania ahora: la ocupación, los asentamientos, la violencia de colonos y el control israelí sobre tierras y población.

  • El horizonte político: si los palestinos podrán ejercer su derecho a la autodeterminación y constituir un Estado propio, o si Israel mantendrá un control permanente sobre el territorio.

Una decisión puede cambiar en un plano y continuar igual en los demás. Un gobierno podría detener una ofensiva y, a la vez, mantener tropas o control sobre Gaza. Podría también frenar algunos asentamientos sin aceptar un Estado palestino o podría cambiar el tono diplomático y conservar en la práctica las mismas restricciones.

Sobre Gaza, también es importante precisar el momento: el 26 de octubre, una Comisión de Investigación de la ONU afirmó que el genocidio continúa incluso después del acuerdo de alto el fuego. Esa conclusión pertenece a la Comisión; el proceso sobre genocidio entre Sudáfrica e Israel ante la Corte Internacional de Justicia sigue abierto. La Corte fijó plazos para escritos de las partes hasta 2027 y 2029, por lo que todavía no hay una sentencia final sobre el fondo del caso. Distinguir esas instancias no resta gravedad a los hechos, permite explicar con exactitud qué ha concluido cada órgano y qué sigue pendiente.

Que cambie el primer ministro no basta

El general Eisenkot, líder del partido Yashar, ondea una bandera israelí en la madrugada de este miércoles en la sede de su formación en Tel Aviv.

Aquí está la parte más incómoda de la respuesta: la salida de Netanyahu podría cambiar decisiones importantes, pero no garantiza una ruptura con la política hacia los palestinos.

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