Reflexión política | El 8M es necesario, pero no hemos hecho el trabajo más importante
Una opinión editorial para pensar (y sentir) la política a mitad de semana.
Hi Thinker,
El 8 de marzo sigue siendo necesario. Quiero empezar diciendo esto con absoluta claridad, porque en un momento donde todo se interpreta como una toma de posición inmediata, a veces incluso las obviedades necesitan ser dichas en voz alta.
El 8M sigue siendo necesario porque todavía existen brechas económicas entre hombres y mujeres, porque la violencia de género sigue siendo una realidad, porque el acceso al poder político y económico sigue teniendo barreras invisibles para muchas mujeres y porque, a pesar de los avances, todavía hay estructuras culturales que condicionan profundamente la forma en la que las mujeres viven, trabajan y participan en la sociedad.
El 8M, en ese sentido, sigue siendo un recordatorio.
Un recordatorio histórico de luchas que abrieron espacios que antes estaban cerrados. Un recordatorio político de que los derechos no son permanentes, sino que se sostienen en el tiempo a través de la conciencia colectiva. Y también un recordatorio simbólico de que la conversación sobre el lugar de las mujeres en la sociedad sigue siendo necesaria.
Pero este año lo viví distinto.
No sabría explicar exactamente cuándo empezó esa sensación, pero a lo largo del día fui percibiendo algo que me dejó pensando mucho más de lo que esperaba. Este 8M se sintió distinto. Más áspero. Más dividido. Más agotador.
Y lo curioso es que no fui la única que lo percibió así.
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