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Reflexión política | El amor y el dinero — ¿qué tan político es elegir pareja hoy?

Una opinión editorial para pensar (y sentir) la política a mitad de semana.

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sep 03, 2025
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Hi Ruler,

Hoy quiero detenerme en un tema que, aunque parece íntimo, privado, hasta banal para algunos, es en realidad profundamente político: el amor y el dinero.

Porque, seamos honestos, pocas cosas determinan tanto nuestra vida como la pareja que elegimos. Y esa elección —que creemos tan libre, tan individual, tan emocional— está atravesada por fuerzas sociales, económicas y culturales que a menudo preferimos ignorar.

Mi punto de partida es incómodo pero necesario: el amor nunca fue puro. Nunca estuvo aislado de la sociedad ni del poder.


Durante siglos, el matrimonio fue un contrato económico y político. Las familias arreglaban uniones para asegurar herencias, unir territorios, reforzar alianzas. El amor, entendido como emoción, como pasión, era un lujo marginal.

Con la modernidad y el siglo XX, apareció la idea del amor romántico: elegir a alguien por deseo, por afinidad, por una supuesta conexión única. La narrativa cambió: ya no eran los padres quienes decidían, sino el corazón. Pero esa “libertad” nunca fue total.

Hoy, seguimos creyendo en la ficción del amor libre, pero la sociología muestra otra cosa: elegimos dentro de los marcos que nos da nuestra clase social, nuestro capital cultural, nuestra red de contactos. En otras palabras: nos enamoramos donde nos movemos.


La homogamia —ese término técnico para describir cómo tendemos a emparejarnos con personas similares en nivel educativo, económico y cultural— no es casualidad.

Nos parece natural sentirnos más atraídos hacia quienes comparten nuestros gustos, nuestro lenguaje, nuestro estilo de vida. Pero esos gustos no son neutrales: son expresiones de clase.

Lo llamamos “tener valores en común”, pero en realidad muchas veces es hablar el mismo idioma social.

Piénsalo:

  • ¿Cuántas veces en una cita evaluamos inconscientemente cómo viste la otra persona, de qué habla, qué música escucha, a qué lugares viaja?

  • ¿Cuántas veces descartamos a alguien porque no “encajaba” en nuestro mundo?

El deseo está socialmente estructurado, aunque nos duela reconocerlo.


Y si la clase social siempre fue un filtro, la precariedad económica actual convierte el amor en un terreno aún más complejo.

La inflación, los salarios inestables, la incertidumbre laboral, no solo afectan lo que compramos o dónde vivimos: también impactan nuestras relaciones.

  • En países en crisis, los divorcios aumentan porque el dinero se convierte en un factor de conflicto.

  • Al mismo tiempo, muchas parejas permanecen juntas aunque no quieran, simplemente porque no pueden sostener dos hogares separados.

  • En contextos de dependencia económica, crece la vulnerabilidad y la violencia: quien controla el dinero, controla la relación.

Lo vemos en lo cotidiano:

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