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THE STRATEGY | Caminar hacia el fin del mundo (sin saber esquiar)

Estrategias desde el hielo para líderes que todavía no se sienten listos.

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jun 27, 2025
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Hi Ruler,

En 1990, dos personas caminaron literalmente hacia el fin del mundo.

Liv Arnesen y Erling Kagge se convirtieron en los primeros seres humanos en llegar al Polo Sur sin ningún tipo de asistencia externa: sin perros, sin vehículos, sin ayuda aérea.

Solo un par de esquís, un trineo de 120 kg por persona y 1.300 kilómetros de desierto helado.

Tardaron 50 días.

Pero hay un detalle que vuelve esta historia aún más extraordinaria: cuando empezó la expedición, Kagge no sabía esquiar.

No es una metáfora. No es que “esquiara mal”. No es que fuera inexperto. Es que no había aprendido a esquiar.

Su razonamiento fue simple:
“Aprenderé por el camino. Solo hay una dirección: adelante.”

Y así lo hizo.

EL RINCON DE NANUK: LIV ARNESEN. EL GRAN SUEÑO DE LA ANTÁRTIDA.

Cuando el absurdo vence a la lógica

Desde una perspectiva racional, esto es casi una locura. Emprender una de las travesías más extremas del planeta sin saber esquiar no parece valiente. Parece irresponsable.

Pero a veces, la lógica es una cárcel perfectamente iluminada: te muestra todos los riesgos, todos los datos, todas las estadísticas que prueban por qué no deberías hacer algo… y entonces, no haces nada.

Kagge rompió esa cárcel. Porque no podía temer lo que no conocía.
Y eso, paradójicamente, fue su ventaja injusta.


El sesgo que te hace valiente

Este fenómeno tiene un nombre en psicología: el efecto Dunning-Kruger.

Un sesgo cognitivo en el que las personas con poco conocimiento en un área tienden a sobrestimar su competencia. Mientras que los verdaderos expertos suelen subestimarse.

David Dunning y Justin Kruger lo documentaron en 1999, tras observar que:

  • Personas con bajo rendimiento en razonamiento lógico se autocalificaban por encima del promedio.

  • Y quienes realmente estaban en el top, eran modestos o inseguros.

Esto lo vemos cada día:

• Emprendedores primerizos convencidos de que acaban de inventar “la nueva Apple”.
• Candidatos que se presentan a elecciones sin equipo, sin plan y sin presupuesto.
• Cantantes sin oído que se postulan para concursos pensando que son el próximo Freddie Mercury.
• Novatos que quieren rediseñar la política pública tras leer tres hilos de X.

Y, sin embargo, esa ignorancia también es un escudo. Un blindaje temporal contra la parálisis.

Porque el que no sabe lo difícil que es algo, se lanza.

Y al lanzarse, empieza a saber.


El momento de libertad más puro

Toda estrategia tiene un origen. Y ese origen suele estar marcado, no por el conocimiento, sino por una mezcla de intuición, inconsciencia y necesidad.

En negocios, en política, en arte, en ciencia...
El que sabe demasiado, duda.
El que ignora el mapa, camina.

Esto no significa glorificar la ignorancia ni desestimar la preparación.
Pero sí reconocer que el exceso de información sin acción es otro tipo de estancamiento.

Hay una ventana mágica al comienzo de cualquier proceso:
La libertad de no saber aún.

Y si logras moverte dentro de esa ventana —antes de que el perfeccionismo, el miedo y las comparaciones te frenen—, puedes hacer cosas extraordinarias.

EL RINCON DE NANUK: LIV ARNESEN. EL GRAN SUEÑO DE LA ANTÁRTIDA.

¿Qué tiene que ver esto con política y negocios?

Mucho más de lo que crees.

En política:

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