THE STRATEGY |Del woke al clásico: Cómo sobrevive tu marca cuando el péndulo cultural cambia de dirección.
Hi Ruler,
Durante la última década, el marketing woke —campañas que abrazan causas sociales progresistas, diversidad, inclusión, cambio climático, justicia de género y racial— fue la ola dominante. Marcas que nunca habían tomado posturas ideológicas se convirtieron en altavoces de agendas políticas y culturales.
Pero en 2025, el péndulo está girando. No lo hace lentamente: lo hace con la fuerza de un contragolpe social, económico y político. El mercado publicitario global está viendo una retirada clara. Ya no es rentable, ya no es tan celebrado, y en algunos contextos, es incluso un riesgo reputacional.
No hablamos de una moda que se desgasta, sino de un cambio estructural en el humor social. Fenómenos recientes en EEUU, Europa y América Latina muestran que las audiencias han desarrollado un rechazo creciente a lo que perciben como “moralismo de marca” o “postureo corporativo”.
¿Algunos ejemplos?
Bud Light sufrió un boicot masivo en EE. UU. por una colaboración con una influencer trans. Perdió cientos de millones de dólares en valor bursátil y todavía no se recupera del golpe.
Disney ha enfrentado presión política y social por su postura pública en temas de género y educación sexual, provocando disputas con gobiernos estatales y consumidores.
Jaguar anunció un cambio radical de estrategia. Su CEO renunció después de que un giro hacia un marketing inclusivo y disruptivo no lograra sostener ventas. La marca perdió capital, pero sobrevivió.
Radiografía del cambio
Factores que explican el declive:
Fatiga narrativa: Tras años de campañas moralizantes, las audiencias quieren menos discurso y más valor tangible.
Polarización política: Cualquier postura se lee como “alineación partidista”, lo que aleja a un bloque importante de consumidores.
Crisis económica global: Cuando la economía aprieta, la aspiración deja de ser ideológica y pasa a ser práctica: estabilidad, seguridad, familia, empleo.
Reacción cultural: El ciclo natural de la cultura es pendular. Lo radical de ayer genera nostalgia por lo clásico hoy.
Hoy vemos marcas que vuelven a mensajes centrados en familia, tradición, estética clásica y valores aspiracionales no ideologizados. Esto conecta con un público más amplio, menos polarizado y con mayor poder adquisitivo.
¿Qué significa esto para tu marca?
Si eres una gran corporación, puedes pivotar. Asumirás pérdidas, pero el músculo financiero y la amplitud de mercados amortiguan el golpe.
Si eres una marca personal en auge, un emprendedor, un político o un creador de contenido, la historia es distinta: no tienes capital infinito para perder clientes o seguidores mientras reposicionas tu imagen. Aquí la agilidad y la estrategia pesan más que el presupuesto.
Dos escenarios clave
Escenario 1: Dejar de promover la agenda woke
No porque hayas cambiado de creencias, sino porque el costo reputacional y económico supera el retorno. Aquí tu reto es reencuadrar tu narrativa sin parecer incoherente.
Riesgo: Que tu base fiel te perciba como “traidor” o incoherente.
Oportunidad: Ampliar tu alcance y conectar con audiencias que antes te rechazaban.
Escenario 2: Mantener la agenda woke sin morir en el intento
Porque es parte esencial de tu ADN, tu marca y tu causa. Aquí el reto es filtrar y sofisticar tu discurso para sobrevivir en un entorno más hostil.
Riesgo: Boicot, pérdida de sponsors, disminución de engagement.
Oportunidad: Convertirte en referente de coherencia, con una comunidad más pequeña pero más leal.
Pero, ¿cómo hacerlo? no te preocupes. Vamos a eso.
Mini estrategia potente para ambos escenarios
Continúa leyendo con una prueba gratuita de 7 días
Suscríbete a MISS POLÍTICA para seguir leyendo este post y obtener 7 días de acceso gratis al archivo completo de posts.




