MISS POLÍTICA

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THE STRATEGY | PIXAR lo hace y tu deberías aplicarlo a tu estrategia política.

Por qué los políticos que fallan no son los que cometen errores, sino los que no saben procesarlos.

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ago 08, 2025
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Hi Ruler,

Hablemos del mito del líder perfecto y el culto al error estratégico

En política —como en muchas narrativas mediáticas— existe una peligrosa obsesión con la idea del líder infalible. El político que nunca se equivoca. El estratega que anticipa cada movimiento. La administración que todo lo previó.

Pero si algo nos enseñan los entornos de alta complejidad, es que no existe la estrategia perfecta, solo existen estructuras capaces de absorber el error, aprender de él y corregir con rapidez.

En este sentido, Pixar —sí, el estudio de animación— ofrece una lección crucial que los políticos de alto calibre deberían tatuarse en la frente:

Las primeras versiones de todas las películas apestan

— Ed Catmull, cofundador de Pixar.

Esto no es una licencia creativa. Es una declaración estratégica. Pixar no confía en los chispazos de genialidad, sino en un sistema que convierte el error en parte activa del proceso creativo. Y eso es exactamente lo que falta en muchos proyectos políticos: un diseño institucional que aprenda, itere y tolere el fallo sin colapsar.

How mathematics is incorporated in Pixar animations

Política sin red: por qué la mayoría de los proyectos fracasan en la fase 1

Observa cualquier reforma fallida, campaña electoral desastrosa o figura pública que cayó en desgracia. Lo que suele matarlos no es el primer error.
Es la incapacidad para adaptarse tras cometerlo.

Fallaron en anticipar el contexto, sí. Pero sobre todo fallaron en construir un entorno que:

  • Detecte temprano las señales de error.

  • Procese feedback incómodo sin derrumbarse.

  • Recompense la revisión crítica en lugar de castigarla.

  • Corrija rápido, sin cargar el fallo de vergüenza.

En cambio, lo común en la política tradicional es:

  • Castigar el error con despidos simbólicos.

  • Negar el fallo hasta el absurdo.

  • Rodearse de aplaudidores que bloquean la crítica.

  • Convertir el perfeccionismo en excusa para no ejecutar.

Todo esto genera estructuras frágiles, incapaces de sostener el aprendizaje. Porque cuando el error se convierte en escándalo, y no en señal, lo que se instala es la parálisis.


El “braintrust” político: la figura que falta

Pixar tiene una figura clave en su proceso: el braintrust.
Un grupo selecto de expertos creativos que no manda, no sanciona ni impone. Solo hace una cosa: dice lo que no funciona.

Ese grupo no tiene autoridad formal. Pero tiene una influencia estratégica inmensa. Porque su rol es decir verdades incómodas cuando aún se pueden corregir.

Imagina lo que pasaría si cada líder político tuviera su braintrust:

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